domingo, 8 de noviembre de 2015

LA PRINCESA Y EL AMOR

En un lejano reino, allí donde se cruzan los vientos del Este con los del Oeste, los del Norte con los del Sur, se hallaba una princesa locamente enamorada de un apuesto capitán de su guardia y, aunque tan sólo contaba con 18 años de edad, no tenía ningún otro deseo que casarse con él, aún a costa de lo que perdiera.

Su padre que tenía fama de sabio no cesaba de decirle:
“No estás preparada para recorrer el camino del matrimonio. El amor, a diferencia de la pasión, es también voluntad y renuncia y, así como se expande y se recrea en las alegrías, así también profundiza y se adentra a través de las penas. Todavía eres muy joven y a veces caprichosa. Si buscas en el amor del matrimonio tan sólo la paz y el placer no es éste el momento de casarte”.

"Pero padre", decía ella, "sería tan feliz junto a él que no me separaría ni un sólo instante de su lado. Compartiríamos hasta el más oculto de nuestros deseos y de nuestros sueños."

Entonces el Rey, reflexionando se dijo:
"Las prohibiciones hacen crecer el deseo, y si le prohíbo que se encuentre con su amado, su deseo por el mismo crecerá desesperado. Pero, por otra parte, ella se asemeja a un tierno e inexperto capullo que desea abrir su fervor y fragancia...".

Y así, en medio de sus cavilaciones, de pronto recordó las palabras pronunciadas por el anillo de los sabios que, en ese momento, sonaron a sus oídos en boca de Kalil Gibran:  

"Cuando el amor llame a vuestro corazón seguidlo, aunque sus senderos sean arduos y penosos".
"Cuando sus alas os envuelvan, entregáos, aunque la espada entre ellas escondida os hiera".
"Y cuando os hable, creed en él, aunque a veces su voz rompa vuestros sueños, tal como el viento norte azota los jardines, porque así como el amor corona de jazmines y rosas, así también crucifica con espinas." "Pero si en vuestro miedo, buscareis solamente la paz y el placer del amor, entonces, es mejor que cubráis vuestra desnudez y os alejéis de sus umbrales hacia un mundo de primaveras donde reiréis pero no con toda vuestra risa, y lloraréis, pero no con todas vuestras lágrimas."

Tras el paso de esas resonancias, dijo el Rey al fin:
"Hija Mía, voy a someter a prueba tu amor por ese joven. Vas a ser encerrada con él durante 40 días y 40 noches en una lujosa cámara de la Torre de Marfil del Castillo de Primavera. Si al finalizar este período, sigues queriéndote casar, significará que sabes de individualidad y resistencia. Significará también que ya eres madura de corazón y que estás preparada para la creación de un hogar. Entonces te daré mi consentimiento."

La princesa, presa de una gran alegría, dio un abrazo a su padre y aceptó encantada someterse a la prueba. Se diría que su mente estallaba plena de imágenes y expectativas en las que rebosaba felicidad.

Y en efecto, todo discurrió armoniosamente durante los primeros días, en los que los amantes no cesaban de saciar sus deseos anteriormente retenidos, y colmar sus íntimas carencias... pero tras la excitación y la euforia de las caricias, besos y susurros de las luces, no tardaron en presentarse las dudas y contradicciones de las sombras que al no saber
como entenderlas y vivirlas, se convirtieron en rutina y aburrimiento. Y lo que al principio sonaba a embelesadora música a oídos de la princesa, se fue tornando en sonido infernal.
Aquella hermosa joven de cabellos púrpura comenzó a vivir un extraño vaivén entre el dolor y el placer, entre la alegría y la tristeza, entre la admiración y el rechazo, por lo que antes de que transcurrieran dos semanas, la princesa ya estaba suspirando por otro hombre del pasado o del futuro, llegando a repudiar todo cuanto dijera o hiciera su amante.
A las tres semanas, se encontraba tan harta de su pareja que, presa de una intensa rabieta, se puso a chillar y aporrear la puerta de la celda.
Cuando al fin consiguió salir, volvió a los brazos de su padre, agradecida de haber sido liberada de aquel ser que aún no entendía cómo había llegado primero a amar y más tarde aborrecer.

Al tiempo, cuando la princesa recobró la serenidad perdida, y encontrándose junto a las azucenas del jardín real, dijo a su padre:
"Háblame del matrimonio, Padre".
Y el sabio Rey contestó:
"Escucha atentamente lo que dicen los poetas de mi reino":
Nacisteis juntos y juntos para siempre. Pero,
Dejad que en vuestra unión crezcan los espacios.
Amaos el uno al otro, más no hagáis del amor una prisión
Llenáos mutuamente las copas, pero no bebáis de la misma.
Compartid vuestro pan, más no comáis del mismo trozo.
Y permaneced juntos, más no demasiado juntos.
Porque ni el roble ni el ciprés crecen uno a la sombra del otro.
(palabras de Kalil Gibran. “El Profeta”)


REFLEXIONES
¿Es que todavía existe alguien que, al igual que la princesa del relato, confunde la pasión con el amor? Su propio padre sabe que la diferencia ente el amor y la pasión es sencilla. Al parecer, el Rey desea transmitir a su hija que la pasión busca la felicidad en el otro, mientras que el amor busca la felicidad del otro. Un matiz aparentemente minúsculo pero que puede revolucionar una relación desde su raíz más profunda. ¿Cree todavía alguien que la pasión va a durar a lo largo de ese “viaje de novios” de 40 días en una lujosa celda?

El Rey sospecha que aunque en los eufóricos inicios de la pasión de su hija se anhele la perpetuidad del placer y del gozo, pasado un tiempo, la Vida reclamará movimientos y renovación. Y sucederá entonces que allí donde se sentía atracción comienzan a experimentarse puntos de rechazo, allí donde había admiración brotan toques de crítica y negación, y allí donde había luz comienza a verse también la sombra.
¿Qué puede hacer cada miembro de la incipiente pareja del cuento de la vida, para paliar esta decadencia que todo ciclo de pasión conlleva?

Suavizar las penas de los otros es olvidar las propias.
Abraham Lincoln

Tal vez el arte de la pasión consista en convertirla paulatinamente en amor y consciencia. Y así como un jardín silvestre cuando es cultivado alcanza su máximo esplendor y belleza, de la misma forma, la energía-atención dedicada a la relación de pareja puede convertir la pasión ego-centrada en amor cooperativo y motivadora complicidad.
¿Qué ventaja tiene tal conversión?
En una sociedad desarrollada en donde la mayor parte de los seres humanos han resuelto el problema de la comida y del techo, resulta que el logro de la felicidad o el padecimiento de la desgracia, comienza a ser una asunto fundamentalmente emocional y ligado a la calidad de las relaciones íntimas.  
¿Cuál es la causa de tantas tormentas en las relaciones actuales?
¿Cuál parece ser el motivo de los problemas que atraviesan las parejas?

Acusar a los demás de los propios infortunios es un signo de falta de educación.
Acusarse a uno mismo demuestra que la educación ha comenzado.
No acusarse uno mismo ni acusar a los demás demuestra que la educación ha sido completada.
Epícteto

En este sentido puede considerarse que las “dependencias” es uno de los problemas que desencadenan mayor conflictividad. En el cuento del “Amor y la Pasión” se ve a una princesa que parece no haber todavía desarrollado su plena individualidad e independencia emocional. Se trata de un ser que vive el apego dependiente y siente a su incipiente pareja como la “panacea” de su existencia. La princesa mitifica a su amado, creyendo que la luz que su mente “proyecta” en él con toda clase de virtudes se va a perpetuar, sin saber que ésta perdurará mientras dure la intensa inflación hormonal y las compensaciones emocionales en las que se ve envuelta. ¿Qué sucede cuando en una relación se siente que se quiere a alguien porque se le “necesita”?

Después de un tiempo, uno aprende la diferencia entre sostener una mano y encadenar un alma.
Anónimo

¿Piensa alguien todavía que el “te quiero porque te necesito” o el “no puedo vivir sin ti” significa más amor?, “no puedo dormir si no me llamas”...”si no te quisiese tanto no me preocuparía tanto por ti y viviría mi vida” ¿Son manifestaciones de amor o realmente estamos hablando de dependencia e inmadurez emocional?

Aunque el mito de la “media naranja” esté divulgado en el cine y en la literatura de manera prolija, si se reflexiona más profundamente, ¿Quién osa declararse la mitad de algo o alguien? ¿Quién se atreve a decretarse mutilado en espera de la llegada de su mitad existencial, un ente fantasmal que puede vagar por los mundos sin remedio?

En realidad, el fundamento de la pareja no se basa en dos “medias naranjas” complementarias que se necesitan, sino en dos “naranjas enteras” que se relacionan desde su plena singularidad.

El mito romántico de la “media naranja” es tan bello como lo pueda ser el juego emocional de la pasión. Pero el nivel de amor al que la raza humana va llegando se basa en aspectos tales como la lealtad y el respeto, el cariño y el cuidado, la comprensión y el silencio.

El “anillo de los sabios” del cuento afirma la necesidad de “darse espacios” en el seno de una relación. El hecho de soltar los apegos y saber vivirse a uno mismo en todos los procesos internos de crisis y transformación a los que nos vemos sometidos es, con frecuencia, un reto de independencia y confianza.

“Amar a un ser humano es ayudarle a ser libre”.
Ramayat

En el esfera de la libertad con mayúsculas, no conviene confundir independencia con desamor. La independencia no significa desinterés hacia la vida del otro, sino la posibilidad de ejercer la propia autonomía sabiéndose “naranja entera” que viaja en compañía solidaria y amorosa de otra u otras “naranjas enteras”. La independencia no se basa en vivir la vida ajena en aras de lo importante que la otra persona es para uno, sino más bien, vivir plenamente la propia vida en relación con otra u otras vidas.
Las sabias palabras del cuento: “No comáis del mismo pan ni bebáis de la misma copa... Permaneced juntos más no demasiado juntos...”
¿Significan que la pareja puede incluso vivirse en dos dormitorios o en dos casas? ¿Significa que ambos mantienen sus propios amigos, los cuales no tienen por qué ser necesariamente conocidos por el otro miembro de la pareja? ¿Significa que el control y el miedo a la pérdida del ser amado ha dejado de ser un virus de la inmadurez y la dependencia?

Hay un secreto para vivir feliz con la persona amada: no pretender modificarla.
Simone de Beauvoir

¿Quién es capaz de comprometer algo tan irracional como sus sentimientos y su deseo sexual para toda la vida? En todo caso, la persona podrá comprometer su voluntad de querer superar las crisis, de decidir cada día comprender al otro y valorarlo, de optar cada instante por ejercer la complicidad y el respeto, de hacer frente a responsabilidades comunes, pero todo ello no podrá ser otra cosa que una decisión que ocurre de instante a instante... un camino que, paso a paso, puede llegar a durar toda una vida.

Para las personas comprometidas con su crecimiento interior y en proceso sostenido de despertar, la pareja es un medio de evolución, un trabajo de descentralización de su ego y, una interacción que faculta la expansión de consciencia.
Y en este sentido, los procesos de crecimiento personal están sometidos a experiencias muy íntimas que conllevan espacios y descondicionamientos. La repetición de los estímulos y la ausencia de diversidad en las fuentes de información que con los años la pareja enfrenta, son un verdadero reto de cambio constante y, a veces, la causa de amarguras soterradas y crisis sostenidas.

Al verdadero amor no se le conoce por lo que exige sino por lo que ofrece.
Jacinto Benavente

Ante este panorama, el grado de comunicación existente entre los miembros de una pareja es el termómetro de la relación. Una buena comunicación es el “antivirus” más potente anta la posible separación  y el reproche tan común en las personas frustradas que “pasan factura” a su pareja del propio encarcelamiento emocional. En cierto modo, cuánto mejor es la relación con uno mismo, mejor es la relación con la pareja, porque en última instancia, el que tiene un problema con el otro, lo que, en realidad tiene es un problema consigo mismo, un problema que debe asumir y primeramente enfrentar y resolver.

Cuando el crecimiento interior supone el propósito que da sentido a la propia vida, merece la pena “darse espacios” para vivirse a uno mismo en plena consciencia de su íntima metamorfosis. La oruga se convierte en mariposa tras un proceso crítico que le faculta a nuevas capacidades. Y tales procesos del alma se fermentan en la intimidad y el silencio.

El ser humano grande es quien en medio de la multitud, mantiene con perfecta delicadeza la independencia de la soledad.
Emerson

Cuando un miembro de la pareja necesita espacio para ser él mismo y observarse y experimentarse en plena intimidad, no siempre es bien entendido por los otros. Los miedos, los apegos y las dependencias tienden a crear situaciones inmaduras de “todo o nada” que, en realidad no resuelven, sino que intoxican y bloquean.

Tal vez, el trabajo de un ser humano consciente sobre las propias áreas de sus relaciones consista en encontrar, entre los polos del blanco y del negro, su particular gama de grises. Tal y como dijeron los Budas precedentes: En el “sendero medio” está la virtud y el equilibrio.

¿Es posible concebir el amor con mayúsculas? ¿Acaso existe el amor no condicionado del peso de su propia historia pasada? ¿Un amor liberado del natural egoísmo que siente el ser humano de la modalidad promedio?, ¿Un amor como estado de conciencia profundo y universal que brote libre desde el propio sujeto?, ¿Un amor como seña de identidad esencial que se derrame sobre todas las criaturas de manera indiscriminada y que no requiera de objeto especial para ser y expresarse?
Tal vez, este estado mental y espiritual al que hacen referencia los Despiertos es todo un objetivo evolutivo de la Humanidad. Se trata de una carrera que se inicia con la experiencia del amor primario, una clase de amor que ama al objeto amado mientras éste satisfaga sus necesidades y que más tarde evoluciona hacia un amor que da y recibe a través de acuerdos y pactos constituidos en pleno diálogo y libertad, para llegar, finalmente, al AMOR con mayúsculas, un Amor más allá del sentimiento y la conciencia egoica que, como metaidentidad suprema, es capaz de sentirse por aquellos hombres y mujeres que ya se han reconocido como luz y amor consciente.

No eres una criatura humana en una aventura espiritual, sino una criatura espiritual en una aventura humana.
Theilard de Chardín.






Fuente: Relatos Eternos. Cuentos para aprender a aprender de D.Jose Maria Doria
http://www.jmdoria.com


NVA

EL AGUA DE RESERVA


Érase una vez, hace muchas, muchas lunas, que en un reino más allá de los mares, vivía el anciano Khor, un ser que gozaba de gran fama por sus lúcidas intuiciones acerca de los acontecimientos que se avecinaban.
Un día, el anciano Khor ascendió a la montaña y desde lo alto dirigió a todo el género humano una advertencia: "En cierta fecha", dijo: 

"Todas las aguas del mundo, desaparecerán para, más tarde, volver nuevamente a fluir, pero ¡Atención! Desde entonces, brotará un agua diferente, un agua que al ser bebida, enloquecerá y desviará a los hombres de su coherencia fundamental.

Acrón y Turak, dos hermanos artesanos que permanecían atentos a las inspiradas palabras de los ancianos, prestaron oídos al significado de esta advertencia, así que comenzaron a recoger agua de su manantial y depositarla en grandes tinajas a fin de guardarla en lugar seguro. Con esta medida, los dos hermanos pretendían mantener la cordura mientras fluyese el agua contaminada que el sabio había anunciado. Y efectivamente, en la fecha indicada, los torrentes dejaron de correr, los pozos se secaron, y tras tres días de sequía e inquietud, de nuevo las aguas comenzaron a correr. Acrón y Turak, viendo lo que estaba ocurriendo, se dirigieron a su refugio y bebieron del agua que habían guardado.

Al cabo de dos semanas, decidieron visitar el poblado y pasear por sus calles para observar lo ocurrido entre sus habitantes. Tras recorrer las plazas y los mercados, comprobaron asombrados que las gentes pensaban y hablaban de forma totalmente diferente a la anterior. Ni  siquiera tenían memoria de lo que había sucedido. Tampoco recordaban haber sido prevenidos. Y además, cuando los dos jóvenes trataban de comunicarse con cualquiera de ellos, recibían respuestas absurdas e incoherentes.

Acrón y Turak, no tardaron en darse cuenta de que todos los habitantes de aquel poblado se habían vuelto locos. Aquellas gentes parecían perturbadas y mostraban hostilidad o compasión en lugar de la lógica habitual que los dos jóvenes esperaban.

Acrón y TuraK regresaron rápido a su refugio y durante las primeras semanas bebieron del agua que habían guardado en sus tinajas. Pero finalmente, al cabo de 40 días de soledad y resistencia, Turak no aguantando más, tomó la decisión de beber de la nueva agua por contaminada que estuviese. Turak reconocía no poder soportar su aislamiento por la diferencia de orientación entre su mentalidad y la del resto del mundo.

Aquella mañana, Turak se despidió de un Acrón que había decidido permanecer, esperar y permanecer fiel a sus Valores, atestiguando lo que sucediese.

Al poco, Turak sació su sed con la nueva agua y, de repente, se volvió como los demás.

Al poco, se produjo la transformación. Turak olvidó completamente todo lo referente al agua especial que tenía almacenada, y cuando volvió al poblado y se entremezcló con sus amigos y vecinos, todos comenzaron a mirarlo asombrados y decir con júbilo:

¡Mirad! Es la primera vez que un loco ha sido restituido milagrosamente a la cordura. 


REFLEXIONES

¿Tan relativa es la llamada “Verdad”? ¿Da igual cualquier posición que los seres humanos adopten frente a la vida? En realidad, 

Todas las descripciones de la realidad son hipótesis temporales.
Buda

Tal vez, las elecciones entre una y otra hipótesis se deban a los particulares intereses que pueda tener la persona y al desarrollo evolutivo que ésta haya alcanzado. En este sentido se afirma que cuanto más despejado esté el contacto con nuestra alma, más nos inclinaremos hacia decisiones y actitudes que se aproximen a la Bondad, la Verdad y la Belleza que, como pilares esenciales, subyacen en la profundidad del Ser.

Acrón y Turak, los dos hermanos del relato, representan a las dos posiciones internas fundamentales que interactúan en el propio escenario psicológico. Una de ellas está orientada hacia el pasado y la otra hacia nuestro futuro.

No sigas la huellas de los antiguos.
Busca lo que estos buscaron.
Basho

Mientras que la de Turak, el hermano que se rinde, está más cerca de la naturaleza instintiva y gregaria que representa la historia preconsciente del ser humano, la otra representa el principio de lucidez por el que somos capaces de mantener estable nuestra visión interior acerca de lo que se obtiene con la certeza intuitiva y el aplazamiento. Mientras una posición pone el acento en lo que se pierde mirando hacia atrás, la otra enfoca hacia delante y en todo aquello que se gana. Acrón, el hermano que sabe controlar y esperar, asume su independencia y singularidad, manteniendo sus diferencias y optando por el regalo que supone la íntima promesa de un nivel interior más desarrollado y lúcido.

A menudo, cuando nos vemos en la tesitura de aguantar la soledad, aplazar el deseo y resistir la tormenta, estamos enfocando nuestra mente en el tesoro que promete el ejercicio de nuestra particular espera. El sujeto que logra mantener su propósito existencial y actuar con coherencia, hace gala del grado de Excelencia que ha logrado alcanzar. Una capacidad que le permite asociar los esfuerzos del propio “aguante” con la evitación del dolor que lo amenaza si se “deja llevar”. En muchos casos, la simple renuncia y el sacrificio temporal están vinculados a la gran promesa de placer y de gozo que se avecina.

En este sentido, la importancia del ser humano no consiste en lo que logra, sino en lo que ansía lograr. La calidad y el alcance de las propias metas existenciales definen el ámbito de nuestra capacidad de vivir y el rango de nuestra evolución.

Si tu vida tiene un “por qué”, podrás sobrellevar cualquier “como”.
Nietzsche

El relato del “Agua de Reserva” se desenvuelve en el territorio de la motivación. Un móvil que dinamiza y trasciende a la tradicional “fuerza de voluntad”. Algo que se ve corroborado cuando, por ejemplo, un adolescente se ve obligado a levantarse a las cuatro de la madrugada para preparar un examen. Es evidente que tal acción será realizada con distinto talante que si se levanta a dicha hora para ir a esquiar. En ambos casos, el número de horas dormidas es el mismo, sin embargo, la presencia de una gran motivación altera rotundamente el grado de dificultad que la naturaleza presenta.

Cuando los adictos al alcohol o a otras sustancias superan su deseo compulsivo hacia ellas, a menudo mantienen una terrible lucha entre dos partes internas, la una le lleva a la satisfacción de un placer inmediato, la otra a la conquista de un gozo superior de libertad y autodominio. En este escenario de conflicto y frustración, quedan pocos recursos para encontrar paz en sus corazones.

Universo.
Dame serenidad para aceptar aquello que no puedo cambiar.
Coraje para cambiar aquello que sí puedo.
Y sabiduría para reconocer la diferencia.
Oración de la Serenidad

¿Cómo transformar el deseo de satisfacer lo que la naturaleza parece demandar? ¿Cómo alcanzar esa libertad y ecuanimidad que durante milenios se ha basado en el desarrollo interior?

Los cuentos infantiles suelen representar magistralmente los dos principios básicos: El del placer y el del deber. En el caso del conocido cuento de los “Los Tres Cerditos” se observa a un cerdito diligente que cumple con su deber y otro perezoso que se orienta hacia la gratificación inmediata que lo esclaviza a la satisfacción de su deseo más primario.

Pero ¿Qué pasa en la vida de los seres humanos adultos cuando el deseo y la pasión pueden más que la propia concepción del deber? ¿Qué sucede cuando la pereza y la desidia inundan la mente? ¿Qué le pasa al llamado “pecador”?
En realidad, cuando pasamos por un proceso de comprensión y aceptación y liberamos a nuestra mente de sus culpas, también terminamos por liberar a los demás de las suyas.
Mientras que la “medida justa” de auto-reproche puede ayudarnos a evitar conductas no deseadas, por el contrario la condena de culpabilidad y el destierro a nuestras debilidades son posturas muy superficiales. Tal vez, antes de hacer juicios condenatorios convendría ensanchar la visión lo suficiente como para reconocer que no hay errores ni fracasos en el sentido más literal. En todo caso, lo que hay son aprendizajes y experiencias.

No se puede conocer el bien, si su opuesto no existiera.
Heráclito

¿Quién está libre del error y de la miseria? El hecho de “bajar a los infiernos” para luego ascender sobre la experiencia vivida, recuerda a la parábola evangélica de un Hijo Pródigo que tras hacer el camino de la vida vuelve al hogar del Padre con todo el júbilo y celebración que esta reunión consciente conlleva.
El mismo hecho lo encontramos en la mitología budista en la figura de Shidarta y Govinda, ambos buscadores de sí mismos y peregrinos del camino iniciático hacia su realización integral. El primero pasa por las experiencias más vitales y extremas, abraza el mundo, ríe y llora, se apasiona, tiene un hijo, se despista del camino y finalmente “toca fondo” hasta emerger y llegar al estado de Buda. El segundo, cuya orientación vital es más académica y teórica, termina por cerrar sus ojos internos a la vida y acartonarse entre la presión extrema de las reglas y los modelos.

Proyecta como si fueras a vivir para siempre y vive como si fueras a morir mañana.
Alanus de Insulis

¿Qué sucede con los seres que vienen ya dotados de la suficiente capacidad como para vencer la negligencia y la pereza? De hecho, cuando se logra vencer el desinterés y se ejercita la capacidad de automotivación con las renuncias que esto conlleva, se obtiene el premio que otorga el logro y las ventajas derivadas de la meta alcanzada. En realidad, así como el éxito es lograr nuestros objetivos, la Felicidad brota al darse cuenta de que los hemos conseguido.

Y volviendo al relato del “Agua de Reserva”, ¿qué clase de locura había contaminado a los habitantes del poblado?  Si un ser humano del siglo XXI tuviese que definir el estilo de locura que sufre el poblado del cuento, pero aplicado a nuestra actual modelo social, tal vez hablaría de síntomas tales como: Amnesia de los Valores de cooperación y respeto, consumismo ilimitado, modo de vida superficial, materialismo a ultranza, egoísmo primario, anticipación y ansiedad infantil de obtener cosas y más cosas, y una vulgar primacía de las formas sobre los contenidos que premia el Tener frente al Ser.

¡Pueblo! Si formas rebaño, soporta a los pastores y a los perros.
Pitágoras

¿Acaso nuestra narcosis actual no se basa en el arrobamiento que sentimos ante una televisión de famosos sin méritos ni contenidos?, ¿una admiración por los cuerpos clónicos sin asomo de desarrollo y belleza interior?, ¿una alimentación basada tan sólo en la rapidez y el sabor mientras circulan impactos superficiales? ¿Acaso la total indiferencia por el sufrimiento de otros seres y el deterioro sostenido de la naturaleza no son consecuencia de haber ingerido un virus temporalmente enloquecedor?
Tal vez, el agua de la que bebió el abrumado Turak fuese un remedio menor para lograr superar su sensación de aislamiento recurriendo a la euforia fácil de los estimulantes y a la trivialidad con que funciona la sociedad temporalmente “enloquecida” por la victoria de su equipo de fútbol. ¿Qué le motiva al joven que bebe alcohol o fuma para ser de los que “se atreven”?

Cuando negamos nuestros Valores, bien sea negando la verdad, exagerando o criticando a cambio de un poco más de dinero, ¿Nos vemos reflejados en Turak?

Cuando pierdes, no pierdes la lección
Anónimo

Sin embargo, ¿A quién no le inspira compasión y ternura la supuesta debilidad que vence al caído? En última instancia, y al correr del tiempo, la mirada del caído Turak, ¿No terminará por ser una mirada llena de humanidad y corazón?
Delicado equilibrio el del placer y el del deber, el de Eros y Tanatos, el del estómago y la cabeza. Tal vez, la vida ofrezca ciclos alternos de experiencia en los que la persona se siente orientada hacia un área y, seguidamente, balancea el diseño global, experimentando ciclos contrarios en los que predomina la otra. Ante esta noria del vivir en la que el diseño del camino parece empeñado en que conozcamos todos los escenarios, alguien puede preguntarse ¿Qué se debe hacer?, ¿Es mejor Acrón que Turak?, ¿Cuál puede ser el objetivo último de nuestra evolución?

Más allá de enfrentamientos y oposiciones entre dos aspectos de la vida por los que pasamos los seres humanos, conviene recordar el arte de la medida.

La “medida justa” de cortesía y enfado, de rigor y benevolencia, de inteligencia y de corazón, de firmeza y flexibilidad, de libertad y disciplina, y de tantos opuestos que enfrenta nuestra mente, nos conducen a la gran palabra mágica que abre la puerta del nivel superior de evolución: Integración.

En este sentido, los Despiertos hablan de dicha “integración de opuestos” como requisito de acceso a un nivel superior desde el que expresar una nueva unidad. Para ello, cada proceso vital requiere de la llamada “medida justa” o proporción pitagórica que ni se pasa por defecto ni por exceso.

Lo increíble de todas las utopías es que ya son efectivamente realizables.
Aldous Huxley

Sin duda, todo un arte que supone nuestra más inmediata meta de  vida


Fuente: Relatos Eternos. Cuentos para aprender a aprender de D.Jose Maria Doria
http://www.jmdoria.com

NVA


PUEDE SER, PUEDE SER (YA SE VERÁ)


En el lejano Reino de Kariel, vive Long Ching, un anciano de frágil cuerpecillo y larga barba blanca. Sus modales serenos y su palabra siempre cuidadosa y amable, hacen de él un hombre respetado en toda la comarca.
Las gentes afirman que Long Ching, en su juventud, fue iniciado en los misterios de la antigua sabiduría. Y en realidad, tanto sus vecinos como su único hijo que con él vive, admiran su gran lucidez y templanza.
Aquel día, los vecinos de Kariel se encontraban muy apenados. Durante la pasada tormenta, las yeguas de Long Ching había salido de sus corrales y escapado a las montañas, dejando al pobre anciano sin los medios habituales de subsistencia. Ante tal hecho, el pueblo sentía una gran consternación por lo que sus habitantes no dejaban de desfilar por su honorable casa:
¡”Qué desgracia”! ¡”Pobre Long Ching”! le decían sus vecinos, ¡”Maldita tormenta cayó sobre tu casa”! ¡”Qué mala suerte ha pasado por tu vida”! ¡”Tu casa y tu hacienda está perdida...”!
Long Ching, amable, sereno y atento, tan sólo decía una y otra vez:

Puede ser, puede ser...

Al poco, el invierno comenzó a asomar sus primeros vientos trayendo un fuerte frío a la región, y ¡Oh sorpresa! Sucedió que las yeguas de Long Ching retornaron al calor de sus antiguos establos, pero en esta ocasión, lo hicieron preñadas y acompañadas de caballos salvajes encontrados en las montañas.
Con esta llegada, el ganado de Long Ching se vio incrementado de  
manera inesperada.
El pueblo, al enterarse de tal acontecimiento, sintió un gran regocijo por la buena suerte del anciano, de tal forma que, uno a uno, fueron desfilando por su casa, para felicitarlo por tal bonanza.
¡”Qué buena suerte tienes anciano”! ¡”Benditas sean las yeguas que escaparon y más tarde aumentaron tu manada”! ¡”La vida es generosa contigo Long Ching...”!
A lo que el sabio anciano tan sólo contestaba una y otra vez:

Puede ser, puede ser.

Pasado un corto tiempo, los nuevos caballos fueron domesticados por el hijo de Long Ching que, desde el amanecer hasta la puesta del sol, no dejaba de preparar a sus animales para las nuevas faenas. Podría decirse que la prosperidad y la alegría reinaban en aquella casa.
Una mañana como cualquier otra, sucedió que uno de los caballos derribó al joven hijo de Long Ching con tan mala fortuna que sus piernas y brazos e incluso algunas costillas, se fracturaron en la tremenda caída. Como consecuencia, el único hijo del anciano quedaba impedido durante un largo tiempo para la faena diaria.
El pueblo quedó consternado por esta triste noticia por lo que todos los vecinos fueron pasando por su casa, mientras decían al anciano:
¡”Qué desgraciado debes sentirte Long Ching”! le decían apesadumbrados. ¡”Qué mala suerte, tu único hijo”! ¡”Malditos caballos que han traído la desgracia a tu casa”!
El anciano escuchaba sereno y tan sólo respondía una y otra vez:

Puede ser, puede ser...

Con el tiempo, el verano caluroso fue pasando y cuando se divisaban las primeras brisas del otoño, una fuerte tensión política con el país vecino estalló en un conflicto armado. La guerra había sido declarada en la nación y todos los jóvenes disponibles eran enrolados en aquella negra aventura.
Al poco de conocerse la noticia, se presentó en el poblado de Kariel un grupo de emisarios gubernamentales con la misión de alistar para la batalla a todos los jóvenes disponibles de la comarca. Al llegar a la casa de Long Ching y comprobar la lesión de su hijo, siguieron su camino y se olvidaron del muchacho que tenía todos los síntomas de tardar en recuperarse durante una larga temporada.
Los vecinos de Kariel sintieron una gran alegría cuando supieron de la permanencia en el poblado del joven hijo de Long Ching. Así que, de nuevo, uno a uno fueron visitando al anciano para expresar la gran suerte que de nuevo al anciano con su Ala tocaba.
¡”Gran ventura ha llegado a tu vida Long Ching”! le decían ¡”Bendita caída aquella que conserva la vida de tu hijo y lo mantiene a tu lado durante la incertidumbre y la angustia de la guerra”! ¡”Gran destino el tuyo que cuida de tu persona y de tu hacienda manteniendo al hijo en casa”! ¡”La buena suerte bendice tu morada”!.
El anciano mirando con una lucecilla traviesa en sus pupilas tan sólo contestaba:

Puede ser, puede ser...

REFLEXIONES

¿Quién dijo que el Universo escribe recto con líneas torcidas? ¿Existe realmente algún acontecimiento “casual” en la vida?

Si para la Ciencia más vanguardista, los hechos han dejado de ser aislados y fortuitos porque todo el Universo conspira en cada instante a través de su “red de interrelaciones”, ¿cabe pensar en la casualidad? ¿No hay acaso una formidable Intención detrás de todo lo que sucede? Y tal Intención mayúscula, ¿No será acaso el Impulso Evolutivo que mueve el Universo desde el mismo Big Bang hacia su propia y trascendente autoconsciencia?

En realidad, el azar es el nombre que le damos a una ley todavía desconocida. Y sin duda, tal afirmación señala que todo está en todo y es a su vez causa de todo. El hecho de aprender a leer entre líneas lo que cada hecho, por negativo que parezca, trae a la vida, y a su vez lograr intuir los cambios que con ello se avecinan, supone el Aprendizaje por excelencia.

Recuerda que no conseguir lo que quieres,
a veces significa un maravilloso golpe de suerte.
Anónimo

La evolución interior del alma humana se mueve con otros hilos distintos que los del mundo de las formas superficiales y externas. Los sucesos que vienen envueltos en frustración como, por ejemplo, el que no haya billetes para un viaje o bien que lleguemos tarde y “ya no se pueda”, tiene segundas lecturas para la “persona despierta”.

¿Quién no ha experimentado alguna vez un sabor agridulce ante el hecho de haber intuido la presencia de algo ajeno a su propia persona? ¿Quién no ha visto como cambiaban sus planes ante una“fuerza mayor”?

¡Atención a los momentos inesperados!
Allí se encuentra nuestra gran oportunidad!
Madre Teresa.

“Aprender a aprender” es, entre otras cosas, devenir capaz de intuir la intención del Universo en el sinuoso discurrir de los acontecimientos. Se trata de una intención que late oculta a la concepción de una lógica materialista, pero que se revela lúcida cuando se abre la visión que entiende la vida como una aventura hacia un Destino Mayor por el que el Ser se realiza. Con esa clase de mirada interior se abre un camino de multiplicidad de experiencias que se intuyen como proceso dinámico y creativo de crecimiento personal y de expansión de consciencia.

Cuando los acontecimientos que “nos llegan”, sean del signo que sean, son percibidos como oportunidades de la vida, de pronto ésta tiene sentido hasta en sus más mínimos detalles.

En la vida no hay cosas que temer.
Sólo hay cosas que comprender.
Marie Curie

Y cuando sucede que los hechos que nos acontecen no satisfacen nuestros deseos, conviene recordar la sabiduría y ecuanimidad de un Long Ching que, lejos de activar el juego de la queja “¡Qué desgracia!” o bien al de la euforia “¡Qué gran suerte!”, prefiere observar y recrearse en un sabio y lúcido: “Puede ser, puede ser”.

Con el desarrollo de la capacidad de observación y desapego, no se evita la risa ni la lágrima, ni siquiera nos vemos encerrados en una aséptica barrera protectora mientras la vida pasa y no nos roza. Se trata más bien de subir y bajar con las olas del vivir, pero manteniendo interiormente despierto al Testigo como “punto de anclaje”. Un punto sólido e inamovible, desde el que observar las vueltas sutiles de la noria.

Las personas que han “aprendido a aprender” no pierden la perspectiva “global” de los acontecimientos aunque se vivan plenamente en la experiencia “local” de sus circunstancias e intereses personales. El que ve las cosas desde lo alto de la montaña no hace juicios rápidos ni valoraciones cerradas de los acontecimientos que vienen y van. 

El hecho de contemplar el sinuoso orden del devenir supone apostar por la salida del “infierno mental” al que uno se ve sometido cuando pierde la Visión y se implica en el juego de las “aversiones y fascinaciones” del camino.

¿Quién se atreve todavía a juzgar que su amigo, su hijo o su hermano, han hecho una locura al decidir tal o cual cosa? ¿Es que no está demostrado que a la “vuelta de la esquina” uno ve otras cosas que no se veían desde nuestra estrecha y miope perspectiva?

La mejor manera de relacionarse con los demás es pensar en qué se les puede ayudar.
Genom

Tal vez, determinadas decisiones ajenas parezcan una locura para una mente que busque resultados puramente materiales. Sin embargo, de la misma forma que el cuerpo requiere de proteínas, los ámbitos más profundos del ser humano requieren alimentos tales como el amor, el entusiasmo, la trascendencia, el significado de la vida, la realización del Ser...

Las etapas oscuras que atraviesa el alma humana en las que se busca alivio y claridad son víspera de grandes y satisfactorias aperturas. ¿Acaso el placer de un abrazo cálido no se valora más y se experimenta con mayor plenitud desde una previa experimentación del frío?

En este sentido, la “opción resumen” ante la vida se llama: Confianza.

La confianza es una elección consciente por la que uno convoca los recursos que el Universo dispone para el que los demanda. La confianza aflora como resultado de vivir el presente y supone el verdadero antivirus del miedo. Se trata de un remedio al sufrimiento, aplicable en cada curva del laberíntico camino de “vuelta a casa”, también llamado Camino del Despertar.

Cuando lleguen noticias ¡atención a los propios procesos mentales! ¡atención a las fascinaciones y los rechazos! La “observación sostenida” de la relatividad de tales vaivenes llevan a la persona al conocimiento de sí misma. En realidad, los hechos que suceden son neutros, por el contrario, son tan sólo las interpretaciones de los mismos las que determinan nuestra felicidad o nuestra desgracia.

La citada interpretación no sólo es un asunto de la propia responsabilidad, sino que además, su constante optimización contribuye a la construcción de una mente feliz, con el consiguiente beneficio que también esto significa para todos los que nos rodean.



Fuente: Relatos Eternos. Cuentos para aprender a aprender de D.Jose Maria Doria
http://www.jmdoria.com


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