sábado, 28 de febrero de 2015

EL SECRETO DE LA CREATIVIDAD, LA INTELIGENCIA Y EL PENSAMIENTO CIENTÍFICO.

Hay una diferencia fundamental entre conocimiento y experiencia: el conocimiento por sí solo no es útil a menos que podamos establecer conexiones entre lo que sabemos.

Las investigaciones demuestran que la creatividad y la inteligencia están vinculadas con las conexiones físicas que se establecen en el cerebro. Una investigación realizada en el Instituto de Tecnología de California demostró que la inteligencia es algo que se encuentra repartida por todo el cerebro y no en una región específica. Según los investigadores, el cerebro trabaja como un sistema distribuido: "Varias regiones del cerebro y las conexiones establecidas entre ellas resultaron ser lo más importante para la inteligencia en general", explicó Glascher.

Otro estudio de investigación de la Universidad de Washington descubrió que la conectividad con un área particular de la corteza prefrontal está correlacionada con la inteligencia general de una persona. Este estudio demostró que la inteligencia dependía en parte de las áreas cerebrales que más trabajaban y, en parte, de su capacidad para comunicarse con otras áreas del cerebro. Además de la conectividad física en el cerebro, ser capaces de establecer conexiones entre las ideas y los conocimientos que tenemos almacenados en nuestra memoria nos puede ayudar a pensar de manera más creativa y producir un trabajo de mayor calidad.

La creatividad es conectar cosas...

Muchos escritores, artistas y científicos importantes han hablado sobre esto:

Steve Jobs dijo en una entrevista para Wired en 1996: "La creatividad es simplemente conectar  cosas... Cuando le preguntas a la gente creativa cómo hicieron algo, se sienten un poco culpables  porque en realidad no lo hicieron, simplemente lo vieron. Esto se debe a que fueron capaces de conectar experiencias que habían tenido y de sintetizar nuevas cosas”.

Maria Popova, uno de los mejores ejemplos de lo que se denomina “creatividad combinatoria”, dijo: “...Para que podamos crear y aportar algo al mundo de verdad, tenemos que ser capaces de conectar un sinfín de puntos, ideas polinizadas por una gran cantidad de disciplinas, para combinar y recombinar estas piezas y construir nuevos castillos”.

Popova dio una charla sobre esto en un evento denominado Creative Mornings (Mañanas creativas), en donde dijo algunas cosas interesantes, como que leer sobre una amplia gama de temas es, a menudo, uno de los elementos más importantes. También destacó cómo nuestro ego influye en nuestra disposición para construir a partir de lo que otros han hecho antes: “... Algo que todos entendemos a un nivel intuitivo profundo, pero que nuestros cerebros creativos, de alguna manera, no quieren aceptar: la idea de que la creatividad es combinatoria, que nada es completamente original, que todo se basa en lo que vino antes...".

En la misma charla, Popova hizo una analogía con los Lego, en la que comparó los puntos del conocimiento que tenemos con piezas de Lego: "Cuantas más piezas de construcción tengamos, y cuanto más diversas sean sus formas y colores, más interesantes serán nuestros castillos".

El escritor Austin Kleon es uno de los que nos vienen a la mente de inmediato cada vez que surge el tema de las conexiones y de recombinar el arte. Kleon es el autor de Steal Like An Artist (Robar como artista), un libro que habla de usar el trabajo de otros como inspiración e información para desarrollar nuestro propio trabajo.

Comienza así: "Siempre se pregunta a los artistas de dónde sacan sus ideas. El artista honesto responde: 'Las robo'”. Kleon resulta inspirador porque es extremadamente sincero acerca de cómo el trabajo de otras personas se ha convertido en parte de su propio trabajo. También está de acuerdo con Maria Popova en que "nada es original": Cada nueva idea es solo una combinación o mezcla de una o más ideas anteriores.

El libro de Kleon es ideal para buscar consejo sobre cómo establecer más conexiones entre el conocimiento que tenemos (y acumular aún más conocimiento).

El autor sugiere:
·  Llevar un cuaderno a todas partes
·  Leer mucho
·  Mantener un registro desde cero

En lo que respecta al campo de la ciencia, establecer conexiones entre los puntos de conocimiento parece ser igual de importante. En el libro titulado The Art of Scientific Investigation (El arte de la investigación científica), el profesor de la Universidad Cambridge W. I. B. Beveridge escribió que los científicos que tienen éxito “a menudo son los que tienen unos intereses más amplios”, lo que les lleva a ser originales: "La originalidad a menudo consiste en vincular ideas cuya conexión no se sospechaba previamente".



También sugirió que los científicos deberían leer cosas fuera de su propio campo, con el fin de ampliar sus conocimientos (y así tener más puntos a la hora de conectarlos, posteriormente).

A continuación, se indican algunas sugerencias para mejorar nuestra propia capacidad de establecer conexiones:

1. Ampliar conocimientos; el poder de la adquirir nuevas experiencias.
Después de todo, cuanto más conocimiento tengamos, más conexiones podremos establecer. Debemos empezar por leer más, lecturas más variadas; y explorar nuevas oportunidades de recopilar conocimientos (por ejemplo, probar nuevas experiencias, como viajar, ir a reuniones o empezar un nuevo hobby).

2. Llevar un registro de todo; especialmente, en la ducha.
Llevar un cuaderno (o el teléfono) a todas partes y tomar notas. En lugar de esperar que nuestro cerebro lo recuerde todo, debemos echarle una mano anotando los conceptos o ideas importantes que se nos ocurran. Incluso en la ducha, utilizando un cuaderno resistente al agua. La ducha es un lugar que ha demostrado volvernos especialmente creativos.

3. Revisar las anotaciones diariamente.
Repasar las anotaciones con frecuencia puede ayudarnos a recordarlas más fácilmente cuando lo necesitemos. Al repasar las anotaciones que hemos realizado anteriormente, podemos descubrir que, en el tiempo que ha pasado desde el momento de la anotación, hemos incorporado más  conocimientos a nuestro repertorio que ahora podemos conectar con nuestras viejas anotaciones.


Fuente: http://www.fastcompany.com/3031994/the-future-of-work/the-secret-to-creativity-intelligence-and-scientific-thinking

http://avances-tecnologicos.euroresidentes.com/2014/06/el-secreto-de-la-creatividad-la.html

jueves, 26 de febrero de 2015

NADIE CREA SU REALIDAD. NUESTROS PENSAMIENTOS.

Después de muchos escritos y mucho por aprender, he llegado a un principio de acuerdo conmigo mismo y como principio de pensamiento, me gustaría compartir esto con las personas a las que tengo el inmenso honor de  ayudar y de aprender de ellas. He llegado a la conclusión de lo que sigue porque en todas las ecuaciones siempre me faltaba un valor que creo fundamental.  Nadie crea su propia realidad. Nuestros pensamientos lo único que cambian es nuestra percepción de ver las cosas y ya es un reto importante el trabajar con nuestra realidad, la que realmente es, con la realidad que empezamos a tomar decisiones, no la que nos gustaría que fuera, inicio de apegos, desasosiegos y desequilibrios.


Esto no es una simple negación absurda de una persona escéptica e inconformista. Es lo que los hechos del mundo y las experiencias de millones de seres humanos demuestran. Y en lo que gastamos mucho tiempo y energía los seres que intentamos dar una explicación a esto que ayude a todos los demás en su crecimiento y camino de encontrarse, de darle sentido, de volcar su sabiduría en ayudar a los demás.

Si esto es así, ¿Por qué los precursores de La Nueva Era se empeñan en proclamar a los cuatro vientos que si piensas en "positivo" y aplicas tu fuerza de voluntad a la "visualización creativa" entonces esta nueva realidad se manifestará en tu vida? No importa que la evidencia demuestre lo contrario. No importa que la realidad objetiva demuestre que el mundo no marcha de acuerdo a lo que algunos, mediante la visualización y el envío de amor y luz, determinan debe ser. Los precursores de la Nueva Era parecen no notar que "ondas de amor y paz" o "rodearse de luz y amor" no resuelve las guerras, el hambre, la miseria, y las desgracias humanas. Sin embargo, estos individuos argumentan que si el mundo está sumido en el caos (o tu vida, en todo caso) es porque no has comprendido el mecanismo o los principios que rigen dicha doctrina o porque tal vez, no estás lo suficientemente comprometido en creer que tus visualizaciones y tus ondas generarán resultados positivos. Ya han pasado muchos años desde aquello de visualizar tus metas, creía que ya habíamos avanzado.

¿Por qué no dejamos entonces, que si estas personas quieren adherirse al dogma de "Tu creas tu propia realidad" lo hagan? Porque a pesar de toda la evidencia en su contra, ellos insisten que el "yo" puede, en verdad, diseñar su propio paraíso de pensamiento positivo que los preservará de la locura (auto-creada y auto-impuesta, por supuesto) en la que el resto de la humanidad se haya sometida.

"Muchas veces la realidad se nos presenta como un espejo de nuestros deseos, esperanzas, metas, y características personales. Las cosas nos "caen", situaciones u oportunidades se materializan como por arte de magia, en respuesta a algún deseo formulado que, sin embargo, no podría haber sido inducido a manifestarse mediante el solo esfuerzo de nuestra voluntad, nuestro trabajo físico o la manipulación ordinaria del campo del espacio-tiempo. Es verdad que con frecuencia, las personas , los objetos y los hechos parecen entrar en nuestra esfera personal por la coordinación de una serie de factores que se encuentran más allá de nuestro entendimiento pero que responden misteriosamente a las características de nuestro ser, como si se tratara de las invocaciones de un genio.

Esta observación no es incorrecta. Es una parte de la realidad que hace del dogma de la Nueva Era una verdad a medias. Refleja un principio real y funcional en la descripción esotérica de la unidad del cuerpo y la mente; pero de ninguna manera convierte al concepto de "tú creas tu propia realidad" en una verdad incuestionable.

Por qué "Tú no creas tu propia realidad". Piénsalo por un momento. Concéntrate bien, tratando de ahondar en tu conciencia y no puedes más que notar que no hay absolutamente nada de ti, incluyendo el entorno que percibes o tu voluntad personal, que produzca en ti la más mínima sensación de auto-creación. En verdad, "tu" eres consciente de que eres un ser que conforma una unidad, establecida sin la mínima intervención de tu parte. Tú te mueves, piensas y sientes siguiendo una serie de patrones que conforman tu SER sin la mínima protesta u objeción de tu parte, y sin siquiera notarlo. Este vasto proceso creativo mediante el cual tú eres espontáneamente consciente de tí mismo es aceptado sin oposición como la inherente expresión de tu SER de manera que tú lo consideras como "Tu mismo" (por ejemplo, "mis" pensamientos, "mis" palabras, "mis" percepciones, "mis" ideas, "mis" movimientos).

Algunos aducirían que "tal vez no puedo crear los patrones básicos que conforman mi ser o las funciones de la existencia pero si podría decirse que las individualizo. Las hago mías. Sintetizo todas estas determinadas características como contenidos personales desde un ángulo particularmente mío, de esta forma "mi" expresión del patrón común es diferenciable del tuyo e identificable como mi "yo" particular.

En ese sentido creo mi propia realidad haciendo uso de los materiales ya proporcionados que no son, en realidad, absolutamente nada en particular hasta que yo los proveo de la cualidad única de vida que soy "yo". Esta salvedad ordinaria es aceptable siempre y cuando nos demos cuenta que la tan alardeada "personalización" o "individualización" de la conformación general creativa del SER es también una función de esa misma conformación, no una iniciativa individual. El patrón creativo del Ser, del cual somos la expresión, se individualiza. Este es SU atributo, no NUESTRO. Solo puede ser considerado innatamente "mío" hasta tanto este "yo" esté después del hecho, junto con la conformación de esa individualización. En este sentido YO SOY el proceso de individualización pero no lo creo.  "YO" existo en una relación reflexiva y receptiva con el proceso que parte de un determinado patrón, que conforma un todo, del SER. Mi "saber" es un saber estructurado. Es una función de la conciencia total (de la autoconciencia). Posee una construcción gramatical interna de variables estructuradas.

Todos mis procesos instrumentales, modos de acción y demás son expresiones configuradas de este "saber". La función global de mi ser, con sus funciones sensitivas y motoras, sistemas autónomos y conscientes, es la de saber. En realidad, no hay un montón de "sistemas" diferentes, órganos diversos y complejos instrumentos, algunos para los procesos fisiológicos y de supervivencia, algunos para las funciones de acción-respuesta, algunos para percibir y otros para el conocimiento. Solo hay un sistema UNICO Y COMPLETO o un Patrón multi-dimensional de corrientes diferenciadas, propiedades y fases que sirven a la función del saber porque todo el patrón es una expresión de la conciencia.

Vamos a suponer que un constructor que se inclina por la "afirmación positiva del éxito" se propone recrear su realidad de acuerdo a los deseos de su corazón, previendo una astronómica suma de ganancias mediante la transformación de unas propiedades de bajo costo en unos pisos de lujo anticipando la migración hacia ese distrito de personas que puedan adquirir dichas propiedades; sin dar lugar a dudas y gracias a la fe y extrema confianza que este señor tiene en la auto-justificación de sus metas, expulsa inmediatamente a todos los inquilinos de los edificios de bajo costo (quienes deben de haber traído semejante desgracia sobre ellos mismos). Un mes más tarde, este señor es asaltado en un callejón por uno de las personas que tan desalmadamente desalojó de su propiedad y quien no tuvo más remedio que convertirse en un mal viviente. En ambos casos, "hipotéticos", ¿fue, acaso, la duda persistente, condicionada, tal vez, en los laberintos del subconsciente o especialmente en el último caso, una desviada reminiscencia compasiva, de culpa o empatía, lo que sirvió secretamente para disminuir el efecto deseado, produciendo de esta forma, un reflejo exacto de la creencia "negativa"?

Esto simplemente no puede explicar el hecho. Podríamos decir, hipotéticamente, que el constructor no poseía dicho remordimiento (¡porque podemos encontrar sobrados ejemplos de este tipo en la vida real!); pero podemos inferir que si nuestro resuelto seguidor de la Nueva Era cree esto, es tan necio como suena.
Pero ¿qué es lo que lo hace "necio"? ¡Evidentemente un individuo que defienda tal argumento no ha tomado en cuenta el contexto! Lo que hace del predicador de "tu creas tu propia realidad" poco realista es, precisamente, el hecho de que todo "decreto personal", "pensamiento positivo" y "visualización creativa" tiene lugar dentro de un contexto ineludible. ¡Siempre hay consecuencias y repercusiones! Nadie "decreta" algo en el vacío absoluto de un espacio privado. Hay un mundo que demanda y "empuja" existiendo a la par de los deseos personales de un determinado "sujeto-ego".

"¿Y qué?" - refutaría el empedernido "creador de su propia realidad" - "¿Acaso no permanecemos intocables ante los hechos del mundo si nos encerramos en la seguridad de nuestro privado confort psicológico, de nuestras afirmaciones autoritarias y las comisiones específicas de reafirmación de nuestro pensamiento positivo?

Tú no creas tu propia realidad sino que generas hipótesis más o menos reales o escenarios que están constantemente siendo probados y reflejados dentro del marco del Todo. Y el TODO, al ser inseparable del potencial de tu propio Ser interior, está constituido tanto por manifestaciones implícitas como explícitas, por aquello que es producido por comisiones activas o positivas y por aquello que resulta de los espacios vacíos y puntos ciegos de las omisiones interpretativas. Todas las posibilidades, potenciales y reales, existen dentro de uno y están inevitablemente incluidas en la suma total. Esto es lo que queremos decir al referirnos al contexto en el cual toda formulación de deseo y acción de "decretar" tiene lugar.

La realidad gira alrededor de DIOS, no alrededor del EGO. Solo la totalidad del alma está en contacto directo con la totalidad del SER ESPIRITUAL. Todo lo demás involucra, necesariamente, una perspectiva parcial, una estimación conceptual hecha desde un punto de vista personal (subjetivo) que inevitablemente produce puntos ciegos, negaciones así como también bosquejos "positivos" que deben ser completados obligatoriamente por la experiencia. Todo aquello que es "selectivamente" omitido de la realidad personal también se manifiesta.

Los espacios en blanco del pensamiento y la experiencia desarrollan una parte a expensas de la otra o, evitan temporalmente que el potencial latente o la combinación de ciertos centros se exprese y se realice. Lo que se ignora no pasa como si perteneciera al reino de la no-experiencia. No se guarda como una cantidad extra de potencial con el cual no tienes obligación de relacionarte.
Por el contrario, los espacios en blanco siempre se manifiestan en la imparable e inexplicable erosión de todas aquellas cosas que tú has materializado como la expresión de tu preferencia personal. Se dan a conocer como circunstancias inesperadas e indeseables que, sin embargo, presentan una identidad negativa con relación al auto seleccionado "perfil positivo".

Volviendo a nuestro ejemplo del constructor, podríamos decir que la víctima merece su suerte o que ha atraído esa suerte hacia sí mismo a causa de cierta insensibilidad implícita en su manera de pensar. Ocasionalmente, esta interpretación puede aproximarse a un factor real que forma parte del efecto negativo. Pero ni la idea de que ciertos elementos negativos, desconocidos para el individuo, fueron la causa del resultado negativo ni el argumento del karma residual (ni nada por el estilo) pueden explicar todos los casos dentro de la misma categoría.

No es cierto que cada víctima de violación invitara dicha experiencia como una forma personal de "comisión"; el hecho de que cada alma es un microcosmos global de Absoluto Potencial, significa que una cierta cantidad de experiencia será la "invitación" resultante de algún vacío en la hoja de balance del expediente del alma. Este "vacío" se trata de la deficiencia de ciertos principios involucrados en el hecho; es una suave ruptura en el expediente del alma con respecto a una clase de potencial. La negación de éste forma progresivamente una carga magnética que provoca una gran tensión sobre el Todo que requerirá de una compensación abrupta. (Nota: en el mundo en donde "tú creas tu propia realidad", esta área potencial del ser no necesitaría ser tomada en cuenta debido a que todo es la reflexión de una comisión personal, o sea, lo que se piensa expresamente, se desea activamente y se cree conscientemente, etc.)

Debido a que tal deficiencia con respecto a una determinada área del ser produce un potencial masivo que precipita la experiencia, la cual incluye los elementos faltantes (usualmente, la experiencia resultante es desagradable), podemos en verdad concluir que tales doctrinas como las de "tú creas tu propia realidad" sirven para incrementar la probabilidad de que tales experiencias desagradables tengan lugar. Las experiencias extrañas o de naturaleza desconcertante muchas veces caracterizan de forma manifiesta las cosas que nos pasan. No podemos adueñarnos de tales experiencias identificándolas arbitrariamente, con algún pensamiento activo o positivo, en la búsqueda de una interpretación retorcida, señalando algún vago paralelismo (por ejemplo: "¡Me debo haber agarrado esta disentería debido a que no me gusta la arquitectura!").-

Es la autoridad del TODO la que pesa el equilibrio del pensamiento y gobierna sobre la calidad de la experiencia. Mientras uno tenga una perspectiva interpretativa de ese Todo que no esté directamente alineada con él, los resultados de los propios cálculos reflejados en la experiencia se parecerán a un laberinto de espejos rotos, mostrando primero una cara de la Presencia total de uno mismo y luego la otra; primero lo parte fácilmente visible de la imagen total, y luego la parte oculta. Esto implica que solo cuando se está alineado y en una completa armonía con el valor completo del SER, la realidad se manifiesta a través del medio de expresión personal porque entonces no hay discrepancia entre lo personal y lo Universal, lo puramente subjetivo y el Todo indeterminado. Solo bajo esta condición puede manifestarse lo "imposible" (o sea, todo aquello que no puede ser manipulado ni controlado por nadie)."


NVA
Traducción de: Roderiko Mendieta

Why you don't "create your own reality" by Moris Tarantella (Originally published in TNTC Vol.1)
http://zelator.topcities.com/index-1.htm
http://quantumfuture.net/sp/pages/TE_Porque.html

domingo, 22 de febrero de 2015

TEORÍAS DE LA VERDAD

A. La verdad como correspondencia
A pesar de ser la forma de entender la verdad más cercana a nuestra actitud cotidiana, la teoría de la verdad como correspondencia es una de las más difíciles de explicar. Habitualmente consideramos que alguien dice la verdad cuando describe de manera adecuada la realidad o, para ser más precisos, un estado de cosas. Por el contrario, consideramos falsa una proposición cuando lo que la misma describe no coincide con lo que las cosas “son” o con la manera en que ocurrieron los hechos.

Esta primera aproximación pone de manifiesto, primero, que el término “correspondencia” implica que en esta teoría existen dos extremos que se relacionan. Estos son las proposiciones o las afirmaciones, por un lado, y los “hechos”, por el otro. En segundo lugar, también se observa que la exigencia para que la proposición sea verdadera es que la relación sea de su “adecuación” a los hechos, que lo que se diga concuerde con el caso.
Esta forma de comprender la verdad tiene una larga historia, que remite a Aristoteles, quien sostiene en la Metafísica que: “Decir de lo que es que no es, o de lo que no es que es, es falso; mientras que decir de lo que es que es, o de lo que no es que no es, es verdadero.”

B. Verdad es lo que funciona
La segunda teoría es la pragmática. “Pragmático” viene de pragmatikos, en griego, relacionado con la acción. La teoría pragmatica privilegia la acción (praxis) como proceso de conocimiento y también como criterio de verdad. Existe algo de la concepción de la verdad como correspondencia que se mantiene en la teoría pragmatista de la verdad. William James sostiene que está de acuerdo con los correspondentistas (a los que llama “racionalistas”) con respecto a que la verdad consiste en la “adecuación” de las ideas con la realidad; pero no coincide con ellos en qué se entiende por “adecuación”, ni por “realidad”. Si para definir la adecuación debemos suponer que la realidad es estática y que, en consecuencia, las creencias o proposiciones verdaderas se establecen de una vez y para siempre, entonces el pragmatismo estará en desacuerdo porque considera que tanto los “hechos” como las verdades sobre ellos están en constante transformación mediante nuestra experiencia. Dicho en otras palabras, para el pragmatismo no existen hechos del mundo “fijos”, que puedan ser reflejados por nuestras afirmaciones, sino que lo que para nosotros (y para la ciencia) es el mundo, es producto de nuestras experiencias, y nuestras creencias se hacen verdaderas a partir de nuestra interacción con el mundo. En este sentido, una creencia verdadera no es más que una creencia nacida de nuestra experiencia y beneficiosa para ellas; y perseguir la verdad no responde solamente a una curiosidad teórica sino al objetivo de obtener instrumentos útiles para conducirnos en el mundo.

Para los pragmatistas, la verdad es una creencia que, por sobre todo, es útil, está orientada a facilitar nuestro accionar en el mundo y no a obtener su descripción. De ahí que, si alguno de nosotros sostuviera que puede salir de la habitación atravesando una pared, por ejemplo, su afirmación no sería verdadera porque, de ponerla en práctica, fracasaría en su intento de pasar al ambiente contiguo […]. En cambio, si la creencia fuera que solo a través de un espacio abierto en la pared es posible pasar de un ambiente al otro, entonces sería verdadera porque nos permitiría alcanzar con éxito nuestro fin pragmático. De ahí que muchas veces se suela sintetizar la posición pragmatista diciendo que, para ella, una proposición es verdadera, si “funciona”. Creencia, experiencia y verdad son procesos nunca cerrados, que se corrigen los unos a los otros. En este sentido dice James: “[Las] creencias nos hacen actuar y, tan pronto como lo hacen, descubren u originan nuevos hechos que, consiguientemente, vuelven a determinar las creencias. Asi, todo el ovillo de la verdad, a medida que se desenrolla, es el producto de una doble influencia. Las verdades emergen de los hechos, pero vuelven a sumirse en ellos de nuevo y los aumentan: esos hechos, otra vez, crean o revelan una nueva verdad (…) y así indefinidamente.” […]

C. Es verdad si es coherente
A diferencia de las dos teorías anteriores, en las cuales el lenguaje de alguna manera se “comparaba” con la realidad en una relación de adecuación, la teoría de la verdad con coherencia se mantiene en el interior del lenguaje. Esto significa que la adecuación, en este caso, se establece entre las proposiciones. Encontramos esta forma de establecer la verdad en las novelas de detectives cuando el investigador […] pregunta: “¿Cómo es posible que diga ahora usted que se manchó cuando se sirvió café de la máquina, si usted afirmó que jamás toma café de la máquina de la oficina?”. Con esta pregunta, lo que se está diciendo es que los enunciados “Mi traje se manchó de café cuando me serví de la máquina de la oficina” y “Jamás tomo café de la máquina de la oficina” son incoherentes entre sí, no pueden ser ambos verdaderos (al mismo tiempo y en el mismo sentido). Por supuesto, solo con saber que uno de los dos enunciados tiene que ser falso no es posible establecer cuál de los dos lo es. Para eso, o bien será necesario ampliar el conjunto de proposiciones relacionadas con estas dos, o bien habrá que recurrir a la correspondencia (lo cual, en cierto sentido, indica un límite para la aplicación del criterio de la coherencia).

D. La verdad está en la interpretación. La teoría hermenéutica de la verdad.
La teoría hermenéutica toma su nombre del griego hermeneuo, que significa traducir o interpretar. Según la teoría hermenéutica, la verdad está en el lenguaje y existe también una cierta exigencia de “adecuación” con lo que las cosas son. Pero esta adecuación no se define ni como representación (como en la concepción de la verdad como correspondencia), ni como eficacia (como en el pragmatismo). Tampoco el lenguaje es considerado instrumento o medio transparente para establecer la verdad. Desde un punto de vista hermenéutico, “adecuación” significa “desocultacion”, es decir, “comprensión” e “interpretación”, lo cual se realiza mediante el lenguaje. Pero lo que se desoculta no es “la cosa en sí misma”, sino lo que los relatos y las descripciones de las cosas contienen de verdad. Esto implica que en verdad lo que se puede conocer de las cosas está en el lenguaje; y esa verdad de las cosas debe ser separada de lo no verdadero mediante la interpretación. Se trata, realmente, de un trabajo difícil de concluir, porque, como observa Hans G. Gadamer : “El lenguaje humano no expresa solo la verdad, sino [también] la ficción, la mentira y el engaño.” El lenguaje, entonces, tanto desoculta como oculta. En él está la verdad, lo que la cosa presenta sobre sí misma; pero la verdad debe ser desentrañada en una especie de lucha interna del lenguaje que también dice lo falso; tiene que ser comprendida e interpretada en el lenguaje y a partir del lenguaje. Un ejemplo del trabajo hermenéutico es el que realiza el psicoanálisis: los sueños son relatos que contienen verdades sobre nuestro inconsciente y la terapia es el trabajo que nos permite interpretarlos. […]

Si alguien dice que nunca se llega a una “verdad verdadera”, habrá que darle la razón: para la hermenéutica, la verdad adopta tantas caras como interpretaciones logran imponerse y el diálogo entre ellas es infinito.

E. Verdad es lo que acordamos como verdadero
Existen otros recursos y criterios que suelen tenerse en consideración para establecer la verdad, más allá de las teorías antes expuestas. Uno de ellos es la autoridad: la verdad se establece de acuerdo con lo que dicen las obras o los dichos de personas reconocidas, “autorizadas” […]. Actualmente, recurrir a este criterio suele considerarse dogmático e insuficiente en ámbitos en los cuales se exigen pruebas y las ideas deben ser encontradas y examinadas. Sin embargo, es un criterio muy usado entre nosotros, ya que muchas veces, lo que preguntamos cuando nos comunican datos o normas es “¿quién lo dijo?”.

Finalmente, está la verdad producida por el consenso, de manera intersubjetiva: una afirmación es verdadera porque todos estamos de acuerdo en que es verdadera. Tanto la correspondencia, como el pragmatismo y la coherencia tienen un límite más allá del cual está el consenso: si sostenemos por correspondencia que es verdadero que “La nieve es blanca”, debemos acordar antes a qué llamamos “nieve” y a qué llamamos “blanco”, esto es, debemos suponer un acuerdo con respecto a cómo usamos las palabras. Y también, debemos acordar en qué condiciones aceptaremos el testimonio de los sentidos. Si sostenemos como pragmatistas que es verdad que “El azúcar endulza”, nuevamente debemos acordar a qué llamamos “endulzar” y qué grado de dulzor señalará el éxito de nuestra creencia, por ejemplo. Finalmente, si sostenemos por coherencia alguna proposición, deberemos acordar qué otras proposiciones consideramos verdaderas. No obstante, hay que tomar el consenso con sentido crítico, dado que, como es sabido, el acuerdo general no implica por sí solo la verdad.

La intersubjetividad es aceptada como fuente de verdad siempre que se base en argumentos racionales, evaluados entre todos los involucrados según reglas de validez cuidadosamente determinadas y, en el caso de las ciencias, contando con alguna evidencia empírica (si bien la aceptación de la evidencia empírica presenta una dificultad sorprendente: ¡requiere del consenso!)

Fuente: Raffin, Marcelo (coord.), Filosofía, Tinta Fresca, Buenos Aires, 2006.


LA PERCEPCIÓN DEL COLOR

En la actualidad, cualquier persona que trabaje con un ordenador está acostumbrada al uso intensivo del color, tanto en las imágenes y gráficos que aparecen en la pantalla del monitor, como en las, obtenidas en impresoras. Probablemente, casi nadie se pregunta cómo se produce el color en el monitor o en la impresora. Se da por hecho que el color está allí. Cuando alguien ve una imagen en su pantalla, y en ella una zona de color amarillo, casi con toda seguridad piensa que el monitor está emitiendo luz amarilla en esa zona, lo cual no es cierto en absoluto, dado que su monitor sólo puede emitir luz roja, verde o azul. En realidad se trata de una especie de engaño: cuando nuestro ojo recibe simultáneamente rayos de luces rojas y verdes, tiene la sensación de estar viendo amarillo. Lo mismo sucede en una imagen producida en una impresora (aunque el mecanismo visual es completamente distinto). Podemos ver una zona de color verde cuando realmente no existe ni una sola gota de tinta verde. La sensación del verde se tiene al ver por reflexión gotas de tinta cyan (turquesa) y amarillo, situadas muy cerca unas de otras.


Las causas que producen el color y cómo éste es percibido por el ojo humano.
Lo primero que debe hacerse a la hora de estudiar los orígenes del color y sus causas es constatar un hecho aparentemente contradictorio: el color no existe. No es una propiedad física de los objetos. En contra de lo que generalmente se piensa, las cosas no son de un color determinado. La hierba no es verde, sino que nos parece verde. Una amapola no es roja, nos parece roja. El color es una sensación subjetiva del cerebro y sólo perceptible para aquellos seres vivos con un cerebro suficientemente desarrollado (humanos, primates y algunas especies excepcionales).En realidad, para poder "ver" una escena cualquiera, basta con que exista una fuente emisora de radiación electromagnética que "ilumine" la escena; un dispositivo receptor que capte la radiación reflejada por los objetos y un "procesador" que interprete los resultados. Se han omitido intencionadamente las palabras "luz" (radiación electromagnética), "ojo" (dispositivo receptor) y "cerebro" (procesador). En efecto, podemos "ver" perfectamente un objeto en la más absoluta oscuridad sin más que "iluminarlo" con una fuente emisora de ondas de radio y disponiendo de un sistema que capte las ondas reflejadas en el objeto. La interpretación final de estos datos para "dar forma" al objeto podría realizarla un ordenador. Un procedimiento similar se sigue, por ejemplo, en los microscopios electrónicos: el objeto a fotografiar se "ilumina" con un haz de electrones, se mide la radiación reflejada y se procesa la información para detectar las formas del objeto. En definitiva, el ojo no es más que un dispositivo receptor de ondas electromagnéticas que responde a un cierto tipo de radiación y no a otros, de la misma forma que un receptor de radio es sensible a las ondas hertzianas, pero no lo es a las ondas emitidas por una bombilla.

 Esta comparación quizás puede parecer exagerada, pero lo cierto es que desde un punto de vista estrictamente físico, las ondas de radio y las emitidas por una bombilla son exactamente la misma cosa. Decir que una luz es "roja" tiene tan poco sentido como hablar del color de las ondas de radio.

Cuando contemplamos la hierba, lo único que sucede es que la radiación solar (que contiene multitud de ondas, incluyendo rayos X y rayos Gamma) es absorbida por la hierba y las características eléctricas del material constituyente de la hierba hacen que se re-emitan sólo aquellas ondas con longitudes de aproximadamente 550 nanometros. Estas entran dentro del rango detectable por nuestros fotoreceptores, por lo que al ser excitados enviarán información al cerebro. El cerebro (y sólo él) nos dirá que la radiación recibida es "verde". El concepto "verde" no puede existir como propiedad física de la hierba. Si en vez de iluminar la hierba con luz solar se hubiera hecho con otra fuente de radiación, podríamos percibirla con un color distinto, por ejemplo "rojo" (de nuevo el concepto "rojo" sólo existiría en nuestro cerebro, no sería evidentemente una propiedad del material hierba). Insistimos pues en que la luz visible, tanto si proviene directamente de una fuente como el sol, o aparece reflejada en un objeto, no es más que radiación electromagnética, dentro de un rango de longitudes de onda, que es capaz de excitar los fotorreceptores del ojo. El color no existe en la naturaleza, ni siquiera en nuestros ojos; sólo en nuestro cerebro.

La Percepción del Color
El ojo humano tiene en la retina 2 tipos de sensores a la radiación electromagnética: los Bastones y los Conos. Los bastones, de los cuales poseemos más de 100 millones, son células que sólo detectan el número de fotones (cuantos de luz) que llegan a ellas, independientemente de la longitud de onda de la radiación (siempre que ésta se encuentre dentro del rango en que son sensibles, es decir, 380 a 760 nanometros). Con ellas podemos ver detalle muy fino, debido al elevado número de detectores, y además, son muy sensibles, por lo que podemos discernir entre variaciones muy pequeñas de intensidad. Sin embargo, está claro que con estas células sólo obtenemos imágenes "en Blanco y Negro", dada su incapacidad para diferenciar distintas longitudes de onda. Este es el único tipo de fotoreceptor que se encuentra en la mayoría de los animales, a causa de lo cual sólo pueden percibir el mundo que les rodea en blanco y negro.
Los conos, que no llegan a 7 millones, son por su parte células sensoras mucho más especializadas que sólo aparecen en el ojo del hombre y los primates. De la misma forma que los bastones, únicamente detectan el número de fotones que llegan a ellas; pero este número detectado es diferente según la longitud de onda de la radiación. A los especialistas en la materia les gusta decir que los conos son ciegos al color, queriendo con ello subrayar que ni siquiera estas células especializadas son capaces de distinguir longitudes de onda diferentes. La información captada por los conos necesita ser postprocesada para deducir la longitud de onda que las excitó. Esta deducción es materia exclusiva del cerebro, por lo que aquí merece la pena volver a recalcar que es el cerebro y sólo él, el que consigue descifrar la composición espectral (proporción de cada longitud de onda) de la radiación recibida por los fotorreceptores, en realidad, esto tampoco es exacto, sino que es  el cerebro quien  genera sensaciones especiales para unos pocos pigmentos o tintas a los que "adorna" con cualidades como "brillo" o "saturación".

La forma en que el cerebro procesa la información facilitada por los conos es la siguiente en un  nivel básico, nuestros ojos (en realidad nuestro cerebro) detectan principalmente 3 colores: el rojo, el verde y el azul. Es decir, teóricamente, a cualquier radiación dentro del rango visible se le podría extraer la información "roja", la "verde" y la "azul" o, dicho de otra forma, los colores básicos serían el rojo, el verde y el azul y todos los demás podrían obtenerse (a nivel cerebral) combinando estos 3 básicos. Sin embargo, si a una persona se le pregunta cuántos colores básicos existen, lo más probable es que conteste que 4: rojo, verde, azul y amarillo. ¿Por qué sucede esto? La respuesta está en los mecanismos de 2º nivel, también llamados canales cromáticos: En primer lugar, el cerebro compara (restando) las respuestas eléctricas enviadas por los conos rojos y verdes y genera lo que se denomina un canal verde/rojo. El segundo mecanismo o canal azul/amarillo se genera comparando la información de los conos azules con la suma de de la información aportada por los conos rojos y verdes. Finalmente, la suma anteriormente calculada se suministra a un 3er. canal llamado canal de luminancia. Estos 3 canales cromáticos son procesados en una etapa posterior constituida por los mecanismos de 3er. nivel, siendo en esta última etapa en la cual nuestro cerebro "inventa" la amplia gama de colores que estamos acostumbrados a ver.

Generación y medición del Color
Teóricamente, y con la tecnología hoy existente, podemos construir dispositivos que imiten a la perfección la respuesta de los conos a la radiación. Es decir, puede efectivamente construirse un fotorreceptor que reaccione a la luz en el rango 380-760 NM. Exactamente en la misma forma en que lo hace un cono verde De hecho, así funcionan (aproximadamente) las cámaras digitales CCD. Si la información recogida por estos fotorreceptores pudiera ser enviada directamente al cerebro (como lo hacen los conos), habríamos construido un dispositivo perfecto de captura, almacenamiento y procesamiento del color sin más que intercalar un ordenador o procesador entre la fase de captura y la de interpretación de resultados por parte del cerebro. Sin duda, algún día se harán así las cosas. Una escena cualquiera, un paisaje, se fotografiará con una cámara que obtenga exactamente la misma información cromática, en forma de señales eléctricas, que la que obtendría el ojo humano. Esto puede hacerse y de hecho se hace en la actualidad incluso con mayor precisión que la que tiene el ojo. Sin embargo, no podemos aún enviar esta información directamente al cerebro (aunque ya se han dado los primeros pasos al respecto). La consecuencia inmediata y desafortunada es que esta información cromática de alta calidad obtenida por la cámara necesita por ahora "ser vista" por nuestros ojos (en contraposición a "ser enviada directamente al cerebro"). Esto quiere decir que necesitamos traducir la información numérica a un dispositivo productor de color. Y aquí está el problema: en la actualidad no podemos producir color (al menos con un coste razonable) exactamente en la misma forma en que fue captado por la cámara. El dispositivo ideal sería una especie de monitor con una resolución similar a la del ojo (cientos de millones de pixels) y de modo que en cada pixel pudiera emitirse una distribución espectral determinada, esto es, una radiación con una composición específica de distintas longitudes de onda en una proporción dada.

Autor: José Cortés Parejo. Abril 2000

NVA

LA MENTE, TU CUERPO Y LAS EMOCIONES.

Hay veces que te quedas atrapado en tus emociones así como en muchos patrones de reacción inconscientes de tipo mental-emocional. La emoción surge en el punto en que se encuentran la mente y el cuerpo. Es la reacción del cuerpo a su mente, o podríamos decir, un reflejo de su mente en el cuerpo. Por ejemplo, un pensamiento de ataque o un pensamiento hostil creará un aumento de energía en el cuerpo al que llamamos cólera. El cuerpo se alista a luchar. El pensamiento de que estas siendo amenazado, física o psicológicamente, hace que el cuerpo se contraiga, y ese es el aspecto físico de lo que llamamos miedo. La investigación ha mostrado que las emociones fuertes incluso producen cambios en la bioquímica del cuerpo. Estos cambios bioquímicos representan el aspecto físico o material de la emoción. Por supuesto, no eres consciente habitualmente de todos sus patrones de pensamiento, y a menudo sólo observando tus emociones puede hacerlos conscientes.

Cuanto más identificado estas con tu pensamiento, tus gustos y tus odios, tus juicios e interpretaciones, es decir cuanto MENOS PRESENTE  estés como la conciencia que observa, más fuerte será la carga de energía emocional, seas consciente de ello o no. Si no puedes sentir tus emociones, si estás desconectado de ellas, eventualmente las experimentarás en un nivel puramente físico, como un problema o síntoma físico.

 Un patrón emocional inconsciente puede incluso manifestarse como un evento externo que aparentemente te sucede. Por ejemplo, he observado que la gente que lleva dentro mucha ira sin ser consciente de ella y sin expresarla, tiene más posibilidad de ser atacada, verbal o incluso físicamente, por otras personas iracundas y a menudo sin razón aparente. Tienen una fuerte emanación de ira que ciertas personas reciben subliminalmente y que dispara su propia ira latente.

Si tienes dificultad para sentir tus emociones, empieza por concentrar tu atención en el campo de energía interior de tu cuerpo. Siente el cuerpo desde dentro. Esto también te pondrá en contacto con tus emociones. A veces hay un conflicto entre la mente en el cuerpo la mente dice "no" mientras la emoción dice "sí" o al contrario. Si quieres conocer realmente tu mente, el cuerpo te dará siempre un reflejo verdadero, así que observa la emoción o más bien siéntela en tu cuerpo. Si hay un conflicto aparente entre ellos, el pensamiento será la mentira, la emoción será la verdad. No la verdad última sobre quién eres, pero sí la verdad relativa de tu estado mental en ese momento.

El conflicto entre los pensamientos superficiales y los procesos mentales inconscientes es ciertamente común. Puede que ni siquiera seas capaz de traer a la conciencia en forma de pensamientos tu actividad mental inconsciente, pero esta siempre se reflejará en el cuerpo como una emoción y de esto sí puede ser consciente. Observar una emoción de este modo es básicamente lo mismo que escuchar u observar un pensamiento. La única diferencia es que, mientras un pensamiento está en tu mente, una emoción tiene un fuerte componente físico, por lo tanto se siente primariamente en el cuerpo. Entonces puedes permitir que la emoción esté allí sin ser controlado por ella. Ya no eres la emoción;  eres el observador, la presencia que observa. Si practicas esto, todo lo que es inconsciente saldrá a la luz de la conciencia.
¿Así pues, observar nuestras emociones es tan importante como observar nuestros pensamientos?
Sí, conviertes en un hábito preguntarte a tí mismo: ¿Qué pasa dentro de mí en este momento? Esta pregunta te orientará en la dirección correcta. Pero no analices, simplemente observa. Enfoque tu atención en el interior. Siente la energía de la emoción. Si no hay emoción presente, lleva tu atención más profundamente al campo de energía interior de tu cuerpo. Es la puerta de entrada al Ser.

Una emoción habitualmente representa un patrón de pensamiento amplificado y energizado, y puesto que a menudo es una carga energética excesiva, no es fácil inicialmente permanecer presente todo lo necesario para poder observarlo. Quiere apoderarse de ti y generalmente lo logra, a menos que haya suficiente presencia en ti. Si eres empujado a la identificación inconsciente con la emoción por falta de presencia, lo que es normal, la emoción temporalmente se convierte en "Ti". A menudo se crea un círculo vicioso entre tu pensamiento y la emoción: se alimentan recíprocamente. El patrón de pensamiento crea un reflejo magnificado de sí mismo en forma de emoción y la frecuencia vibratoria de la emoción continúa alimentando el patrón de pensamiento original. Al permanecer mentalmente en la situación, evento o persona que percibimos como causa de la emoción, el pensamiento le brinda energía a la emoción, que a su vez energiza el patrón de pensamiento y así sucesivamente.

Básicamente, todas las emociones son modificaciones de una emoción primordial, indiferenciada, que tiene su origen en la pérdida de conciencia de quién es usted más allá del nombre y de la forma. Por su naturaleza indiferenciada, es difícil encontrar un nombre que describa precisamente esta emoción. "Miedo" se aproxima, pero además de una sensación continua de amenaza, también incluye un profundo sentido de abandono y falta de plenitud. Puede ser mejor usar un término que es indiferenciado al igual que esta emoción básica y llamarla simplemente "sufrimiento". Una de las principales tareas de le mente es combatir o suprimir este sufrimiento emocional, lo cual es una de las razones para su incesante actividad, pero todo lo que puede lograr es ocultarlo temporalmente. De hecho, cuanto más se esfuerza la mente por librase del sufrimiento, mayor es este. La mente nunca puede encontrar la solución, ni puede permitirse dejar que usted la encuentre, porque ella misma es una parte intrínseca del "problema". Imagine a un jefe de policía tratando de encontrar a un pirómano cuando el pirómano es el jefe de policía. Usted no se librará de este sufrimiento hasta que deje de derivar su sentido de sí mismo de la identificación con la mente, es decir, con el ego. Entonces la mente es derrocada de su lugar de poder y el Ser se revela como su verdadera naturaleza.

¿Y las emociones positivas como el amor y la alegría?
Son inseparables de su estado natural de conexión interior con el Ser. Los destellos de amor y alegría o los momentos breves de profunda paz son posibles siempre que hay una brecha en la corriente del pensamiento. Para la mayor parte de las personas, tales brechas ocurren raramente y sólo por accidente, en momentos en que la mente se queda "sin palabras", a veces disparada por la belleza extraordinaria, por un esfuerzo físico extremado o incluso por un gran peligro. Súbitamente hay quietud interior. Y en esta quietud hay una sutil pero intensa alegría, hay amor, hay paz.

Habitualmente estos momentos se viven muy brevemente, puesto que la mente vuelve a tomar rápidamente su actividad ruidosa que llamamos pensamiento. El amor, la alegría y la paz no pueden florecer hasta que usted se haya liberado del dominio de la mente. Pero no son lo que yo llamaría emociones. Reposan más allá de las emociones, en un nivel mucho más profundo. Así que tienes que hacerse completamente consciente de tus emociones y ser capaz de sentirlas antes de poder sentir lo que hay más allá de ellas. Emoción significa literalmente "perturbación". La palabra viene del latín emovere que significa "perturbar".

El amor, la alegría y la paz son estados profundos del Ser o más bien tres aspectos del estado de conexión interior con el Ser. Como tales, no tienen contrarios. Esto se debe a que surgen de más allá de la mente. Las emociones, por otra parte, al ser parte de la mente dualista, están sujetas al juego de los contrarios. Esto significa sencillamente que tu no puedes tener bien sin mal. Así pues, en la condición no iluminada, identificada con la mente, lo que a veces se llama erróneamente alegría es el breve placer habitual del ciclo continuamente alternante del sufrimiento/placer. El placer se deriva siempre de algo que está fuera de ti mientras que la alegría surge de dentro. Lo mismo que te brinda placer hoy puede brindarle dolor mañana, o puede abandonarte, así que su ausencia te traerá dolor. Y lo que a menudo se llama amor puede ser placentero y estimulante por un tiempo, pero es un asidero adictivo, una condición extremadamente menesterosa que puede convertirse en su contraria en un instante. Muchas relaciones "amorosas", después de pasada la euforia inicial, de hecho oscilan entre el "amor" y el odio, la atracción y el ataque.

El verdadero amor no conlleva sufrimiento ¿Cómo podría? No se convierte súbitamente en odio, ni la verdadera alegría se convierte en dolor. Como dije, incluso antes de que estés iluminado -antes de liberarse de tu mente- puedes tener destellos de verdadera alegría, verdadero amor o una profunda paz interior, tranquilos pero vibrantemente vivos. Estos son aspectos de tu verdadera naturaleza, que está habitualmente oscurecida por la mente. Incluso en una relación adictiva "normal", puede haber momentos en los que la presencia de algo más genuino, algo incorruptible, puede sentirse. Pero serán sólo atisbos, que se ocultarán pronto por la interferencia de la mente. Entonces puede parecer que tuviste algo muy precioso y lo perdiste, o tu mente puede convencerte de que en todo caso todo fue una ilusión. La verdad es que no fue una ilusión y no puedes perderlo. Es parte de tu estado natural, que puede ser oscurecido, pero nunca destruido por la mente. Incluso cuando el cielo está cubierto de nubes densas, el sol no ha desaparecido. Está todavía alli, al otro lado de las nubes.

El Buda dice que el dolor o sufrimiento surge por el deseo y que para liberarnos del sufrimiento tenemos que cortar los lazos del deseo.

Todos los deseos son expresiones de la mente que busca la salvación o la realización en las cosas externas y en el futuro como sustituto de la alegría de Ser. Mientras yo sea mi mente, soy esos deseos, esas necesidades, carencias, apegos y aversiones, y fuera de ellos no hay "yo" excepto como una mera posibilidad, un potencial no logrado, una semilla que todavía no ha brotado. En ese caso, incluso mi deseo de ser libre o iluminado es sólo otro anhelo de realización o plenitud en el futuro. Así que no busques llegar a ser libre del deseo o "lograr" la iluminación. VUELVETE PRESENTE. Estate allí como observador de la mente. En lugar de citar al Buda, sea el Buda, sea "el despierto", que es lo que la palabra buda significa.

Los seres humanos han estado en las garras del sufrimiento durante millones de años, desde que cayeron del estado de gracia, entraron en el reino del tiempo y la mente y perdieron la conciencia del Ser. En ese punto, empezaron a percibirse a sí mismos como fragmentos sin significado en un universo ajeno, separados de la Fuente y de los demás.

El sufrimiento es inevitable mientras estés identificado con su mente, es decir, mientras usted esté inconsciente, espiritualmente hablando.

El  sufrimiento emocional,  es también la causa principal del sufrimiento físico y de las enfermedades físicas. El resentimiento, el odio, la autocompasión, la culpa, la ira, la depresión, los celos y así sucesivamente, incluso la más leve irritación, son todas formas del sufrimiento. Y todo placer o elevación emocional contiene en sí mismo la semilla del dolor: su contrario inseparable, que se manifestará con el tiempo. Cualquiera que haya sido victima de una adicción sabe que la animación eventual se convierte en depresión, que el placer se transforma en alguna forma de dolor. Muchas personas saben también por experiencia propia cuán fácil y rápidamente una relación íntima puede pasar de ser una fuente de placer a ser una fuente de dolor. Vistos desde una perspectiva más alta, los polos positivo y negativo son caras de la misma moneda, ambos son parte del sufrimiento subyacente que es inseparable del estado de conciencia egotista de identificación con la mente.

http://www.lailuminacion.com/temas/la_iluminacion.asp?titulo=LA%20EMOCION%20LA%20REACCION%20DEL%20CUERPO%20A%20SU%20MENTE

sábado, 21 de febrero de 2015

LA INCERTIDUMBRE

Todos los cambios son difíciles porque requieren un esfuerzo, un pequeño dolor. Pero la elección está entre este pequeño dolor o el gran dolor de seguir presos de nuestros errores, bloqueos y sufrimiento, y repetirlos a perpetuidad.


¿De qué hablamos cuando hablamos de la mente?
En occidente se tiende a identificar la mente y el pensamiento, pero no son lo mismo. La mayor parte del tiempo nos dejamos llevar por el pensamiento, reflexionando sobre las cosas, en una reflexión que, generalmente, nos aleja del silencio, la paz, la claridad, que es realmente la naturaleza de la mente. La felicidad es precisamente no pensamiento. En cualquier momento de felicidad que tengas, observarás que no hay pensamientos. Sin embargo, siempre estamos buscando la felicidad a través del pensamiento; buscando razones, técnicas o estrategias para ser feliz. Cuando, en realidad, para ser feliz sólo necesitas acallar el pensamiento y abrirte.
Sin embargo, aunque en la felicidad no haya pensamiento, ¿el pensamiento sí puede ser una forma de empezar a acercarnos a la felicidad, de comenzar su búsqueda?
Un pensamiento adecuado puede ayudarte al principio, aunque sea para destruir con argumentos nuevos, los viejos pensamientos que te impiden ser feliz. Pero seguir pensando, sumar pensamientos, no te va a hacer más feliz, sino que puede ir sumando capas que cubren y esconden la felicidad que ya tienes dentro. Puedes usar el pensamiento, al principio, para acabar fuera del pensamiento.
¿Es complicada nuestra mente o son nuestros hábitos de pensamiento los que la hacen complicada?
Nuestra mente no es complicada. Lo que son complicados son nuestros pensamientos. El pensamiento puede ser muy útil, pero nos ciega, nos dejamos arrastrar por él. Comprendes las cosas, las ves, no necesitas más, pero sigues pensando aunque no lo necesites. Y lo complicas todo.
¿Cuáles son los principales enemigos de la mente, para conseguir la felicidad?
Básicamente, la ignorancia. Especialmente, esa ignorancia de no saber que no sabes. Creer que sabes todo lo que hay que saber, te hace mantenerte en tu postura y repetir errores. Repetir situaciones que te conducen a la infelicidad. Actitudes dirigidas por el miedo, el enfado, el apego, la confusión...
¿Cómo afrontar la ignorancia?
El primer paso es reconocerla. Decir: no sé nada. Eso te mantiene abierto a aprender. Lo que pasa es que mucha gente no puede aceptar esa incertidumbre, necesita respuestas rápidas, ya, y si no, se llenan de ansiedad, y para evitarlo se inventan las respuestas. Cualquier respuesta que les funcione durante un tiempo. Pero eso les sigue manteniendo en la ignorancia y en la repetición de errores y, por lo tanto, en el sufrimiento. Lo mejor que puedes hacer es aceptar que no sabes y que no necesitas saberlo todo para ser feliz.
¿Cómo afrontar el miedo?
El miedo aparece precisamente por la ignorancia y porque no la aceptamos. Nos aterra lo que no sabemos. Por eso, el mejor antídoto del miedo es la aceptación. El miedo es resistencia a lo desconocido y, a veces, resistencia a lo conocido también. La mejor forma de afrontarlo es la aceptación.
¿Cómo afrontar el enfado?
La mejor medicina contra el enfado es el amor. Cuando una persona está enfadada con alguien, todo en esa persona lo ve mal, feo, criticable. Y por extensión, se enfada con el mundo, que es feo y criticable también. Entonces hay que practicar el amor; meditar en el amor y practicarlo.
¿Cómo afrontar el apego?
De la misma manera que el enfado. Con el amor. En castellano decimos te quiero, y en ese concepto está intrínseco el apego, la propiedad. Sustituye la palabra amor por dar. Cuando digas yo te amo piensa en yo te doy. Practica el dar, más que el controlar, en el amor. Deja a un lado las expectativas y las exigencias. Ama con libertad. A las personas, las cosas, las situaciones que más te gustan en la vida. Entrégate a la experiencia, disfrútala, pero no quieras retenerla. El mejor antídoto del apego es el amor; y sin embargo, demasiado a menudo cometemos el error de identificarlos y nos convencemos de que cuanto más apego hay (celos, posesión, exclusividad, control, etc.) es mayor el amor. Uno de los más grandes errores.
¿Cuál es la diferencia entre meditar y practicar?
Meditar significa acallar la mente, observar los pensamientos que aparecen, dejarlos pasar, afrontar sin miedo los sentimientos que aparecen, recuperar la calma, instalarse en la claridad. Puedes meditar en quietud o en movimiento. Por otra parte, la práctica consiste en ponerse en acción: practicar el amor, la paciencia, desbloquearse, lo que sea. A través de ejercicios y, finalmente, en la vida cotidiana. La meditación es una buena preparación para la práctica.
¿Cómo organizarse cuando tenemos la sensación de que no tenemos tiempo?
Claro que tienes tiempo. Desde que te levantas hasta que te acuestas tienes tiempo; otra cosa es en qué lo utilizas. La realidad es que creemos que tenemos demasiado tiempo y por eso lo desaprovechamos o lo llenamos de cosas que nos complican la vida. Hay que hacer un esfuerzo para cambiar los hábitos. Por ejemplo: hablamos mucho, sin parar, todo el día. En cuanto encontramos a una persona, hablamos. Pero hablamos sin sentido. Puedes estar hablando durante 6 horas al día sin haber dicho casi nada útil, hablar por hablar. Y con una hora de hablar con conciencia podría ser suficiente, y dedicar el resto a otra cosa. Y está claro que dedicamos mucho tiempo del día a hacer cosas que no son imprescindibles y ni siquiera nos gustan mucho, y las usamos como distracciones o como formas de llenar el tiempo, matar el tiempo. Pero, piénsalo bien, matar el tiempo es matar tu propia vida. Claro que tienes tiempo, pero a lo mejor hay que cambiar la forma en que usas el tiempo.
¿Cómo afrontar la confusión y la ignorancia?
Cuando te sientas demasiado confusa, deja de pensar, porque pensar en exceso te lleva a más confusión. Párate un rato, abandona el tema y dedícate a otra cosa que no requiera más pensamiento. Al igual que cuando está cansado tu cuerpo le permites descansar, deja descansar tu mente. ¿Cómo? Muévete, haz ejercicios físicos, estira tu cuerpo, salta, sal a correr... Y luego, retoma el tema otra vez. Lo más difícil es dejar de pensar cuando te sientes arrastrada por una obsesión. Pero hay que parar, y volver a empezar más tarde, más fresca.
Dicen que el ser humano es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra. ¿Por qué nos enfrentamos tantas veces al mismo problema (celos, exigencias, perfeccionismo, etc.) aun cuando lo vemos venir? ¿Forma parte de la naturaleza humana o es que no aprendemos? Y si es así, ¿por qué no aprendemos?
Todos los cambios son difíciles, requieren un esfuerzo, un pequeño dolor. Pero la elección está entre un pequeño dolor (el cambio) o un gran dolor (seguir presos de nuestros errores, bloqueos, sufrimiento, y repetirlos a perpetuidad). Cada vez que tengas un problema, cuando lo veas venir, míralo y pregúntate: ¿puedo controlarlo o no? Si está en tus manos, lo resuelves, y si no, lo aceptas. Una vez que aceptas la situación, ya no repetirás el problema a nivel mental; es decir: ya no lo vivirás más con ansiedad, miedo, rechazo, enfado, etc.
Por una parte, queremos simplificar nuestra vida y conseguir un estado de armonía tranquila. Por otra parte, social y culturalmente (en el cine, en la literatura, en los mitos sociales) se nos presentan como mucho más interesantes los personajes más complicados, con tormentas emocionales. Esto resulta una gran contradicción a la hora de educar a nuestros jóvenes, o de autoeducarnos. ¿Cómo transmites la importancia de ser buenas personas, sencillas y amables cuando el mensaje mediático es que los chicos malos heredarán la tierra?
Con el ejemplo. Si eres una persona feliz, probablemente intentarán repetir tus pautas de vida, antes o después. Quizás no durante la adolescencia, porque se perderán y se encontrarán mil veces en su propia búsqueda, pero sí más adelante. Pero, finalmente, cada cual toma sus propias opciones y eso no depende de ti: pueden elegir el camino del amor y la felicidad o el de los torbellinos emocionales y seguir sufriendo. Déjales. En ese caso, quizás lo que necesitan es sufrir mucho más, hasta el límite, hasta que no lo soporten más. Hay personas que sólo entonces reaccionan y aprenden a amar a los demás: por necesidad de supervivencia. Otras personas eligen la vía del amor por puro cansancio de sufrir, por puro aburrimiento. Entonces descubren que el amor hace la vida más intensa, alegre y gratificante.

Fuente: Tulku Lama Lobsang
Entrevista realizada por: Marié Morales

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